WhatsApp es una herramienta genial. Me encanta porque los mensajes son puntuales y siento que es más veloz y efectivo que una llamada telefónica o un correo electrónico. Antes vivía pendiente del WhatsApp. Pensaba que todos los mensajes eran importantes.

Hace unos meses mi celular dejó de funcionar. Lo primero que sentí fue pánico. Pero después de unas horas, debo admitir que sentí paz y mucha concentración. Ya nada vibraba ni sonaba cada 1 a 50 segundos por la cantidad de mensajes que yo podía recibir al día. Fue maravilloso. Tan maravilloso que no reparé ni reemplacé mi celular por 3 días. Todos se volvieron locos, menos yo. Algo raro empezó a suceder: al fin pude concentrarme en terminar cada tarea, llamada, estrategia… lo que sea. Solo mis hijos y mi socia me llamaban al teléfono fijo y pude terminar mis cosas y ser feliz. Sí, ser feliz. ¡Sin WhatsApp!

Lo que pasa es que soy empresaria. Eso significa que siempre estoy atenta a mis clientes y tengo chats con mi equipo, con cada cliente, con cada proveedor, chats grupales…. Tambien soy madre de 3 hijos, y como tal tengo un mínimo de tres grupos de WhatsApp por cada uno: el chat de la clase, el chat de la promoción, el chat del pool. Agrega el chat de la profe de guitarra, matemáticas, el cumpleaños de la semana, etc. Por hijo!

Sé que no soy la única que vive esta situación. De hecho, todos tenemos multiples chats: los chats de familia (yo tengo uno con mis padres y otro con mis primos), con la pareja, los mejores amigos, los amigos del parque, los amigos de la universidad, de la clase de baile, del fulbito, del último trabajo, del grupo de ayuda, el grupo de lo que sea. En mi caso, tengo más de 200 chats activos. Es una locura. La cantidad de interrupciones por tantos mensajes no me permitían enfocarme y trabajar eficazmente. Tampoco me permitían disfrutar de mis hijos, pareja, amigos, o simplemente estar sola.

Yo vivía estresada con tantos mensajes, pensando que tenía que leer todos a penas me llegaban. Ya no. Ahora me enfoco en lo importante y reviso mis mensajes cada 30 a 60 minutos de lunes a viernes, a menos de que sea urgente. Vivo más tranquila. Y para que tú también estés tranquilo, comparto lo que aprendí y empecé a hacer después de 3 días sin WhatsApp:

  1. Si el mensaje es urgente, te van a llamar. Es cierto, en mi caso, me llaman y reviso el mensaje de WhatsApp.
  2. No tienes que ver todos los videos, memes, chistes que te envían. Yo los leo en mis momentos libres, para relajarme y reirme un rato. No los abro cuando estoy trabajando.
  3. Puedes silenciar los chats de menos importancia.
  4. Evita saturar los chats grupales con preguntas que son para una persona, pues haces perder el tiempo al resto del grupo.
  5. Limpia tus conversaciones periodicamente. Yo lo hago a diario y salgo de grupos que no me aportan cosas positivas y de eventos que ya pasaron.
  6. Puedes priorizar los chats más importantes. Hazlo, saldrán primero y te ahorrará tiempo al buscar conversaciones.
  7. Archiva o borra conversaciones que ya atendiste y no necesitas al momento.
  8. Ponle un tono especial a tus contactos más importantes. En mi caso, son mis hijos, mis padres, mi pareja, mi casa y todas las personas de mi oficina.
  9. Maneja un horario para el WhatsApp. Si respondes a todas horas, también estás diciendo que te escriban a todas horas.
  10. Finalmente, dale prioridad a las personas que están contigo, físicamente. La persona que está al frente tuyo hizo todo un esfuerzo para llegar ahí y ambos necesitan disfrutar de ese tiempo juntos.

Hoy en día sigo usando WhatsApp pues es una herramienta que me facilita la vida al poder coordinar de todo a nivel personal y profesional. Me encanta porque ya no me domina. Lo domino yo.


Carolina Morillas

Directora Fundadora de Nimbo

Especialista en Relaciones Institucionales y Responsabilidad Social.

Cuenta con más de 15 años en el rubro de Relacionamiento con Stakeholders. Estudió y trabajó en Sudamérica, Norteamérica, Europa y Asia, lo cual le permite comprender distintos idiomas y culturas. Ha sido PR, directora y gerente de comunicaciones en empresas como Condor Travel, la Asociación Condor Wings, CEPLAN, APTAE, Inlingua, y Unicom-Sparkice. Su experiencia en prensa incluye la BBC World y prensa nacional.

Su tiempo libre es para su familia y sus hobbies: leer, estudiar, atender eventos culturales y practicar yoga.

Sígueme en:
   

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Si deseas enterarte sobre las últimas tendencias en comunicación, relaciones públicas y marketing digital déjanos tu email.



Suscríbete

Últimas Publicaciones

Si deseas que la reputación de tu marca crezca, recibir información valiosa y contenido relevante solo debes ingresar tus datos y listo; nosotros hacemos el resto.